Ayer domingo ocurrió este pequeño milagro. La semana pasada fueron los correos electrónicos, las llamadas de teléfono, y ayer fue el día clave: quedamos para que lo viese en persona.
No tuvo la menor duda, Morgan era el elegido. Pese a que su aspecto no es el mejor del mundo (debido a alergias y otros problemas de piel), la adoptante supo apreciar el buen carácter y el cariño de este perro.
Ahora sólo esperamos que todo vaya bien. ¡Crucemos los dedos!

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